DE CUANDO EN CUANDO
El triunfo de DYA
23.07.10 -
02:29 -
OLMO |
Quiero recoger aquí un triunfo de la DYA que no tiene tanta repercusión popular como un campeonato del mundo de fútbol, pero que a mí, con todo respeto, me parece más meritorio. Por varias razones. La primera, porque los futbolistas juegan por amor propio y por dinero, y en cambio el equipo de la DYA lo hizo exclusivamente por amor al arte; es decir, al prójimo, al que sirven los 365 días del año. Durante los pasados 7 y 8 de junio, ochenta equipos internacionales que participaron en la prueba celebrada en Israel tuvieron que recorrer con sus ambulancias 800 kilómetros interviniendo en once escenarios de emergencia, donde cada cual demostró su valía.
Yo comparo estas pruebas con los diversos partidos que jugó la selección española en Sudáfrica. También el campeonato de Israel se organizó con todos los requisitos, creando en cada escenario el máximo realismo durante los simulacros. Incluso había 'árbitros'; o sea, jueces que evaluaban la actuación de cada equipo.
La competición se desarrolló de día y de noche y cada grupo hizo frente a pruebas que abarcaron toda la casuística de las emergencias: problemas traumatológicos, cardiológicos, pediátricos, geriátricos, respiratorios... Eran como partidos de fútbol en los que había que demostrar quién era el mejor. Los tres muchachos que formaban el equipo de la DYA no se consideraban entre los favoritos. Por eso, en la lectura de resultados y entrega de premios, la emoción de los tres componentes de nuestro equipo se la pueden suponer. Comienza la lectura y Noruega queda en tercer lugar. Sigue la lectura y Alemania ocupa el segundo puesto.
Nuestros muchachos, al ver aquello, se conforman ya con estar entre los cinco primeros, cuando de pronto ocurre lo increíble. En la pantalla aparece el nombre del campeón: «¡La DYA!». ¿Y saben ustedes por qué ganaron? Por el desinteresado aliciente de ser los mejores en ayudar al prójimo. Para mí, aunque les parezca un despropósito, tiene más mérito que ganar un mundial de fútbol, en cuyo entusiasmo -aclaro- he participado como todos los españoles. Pero creo que también el equipo de la DYA que quedó campeón merece que le cantemos eso de «Ohé-ohé-ohéee&hellip».