Conseguir que los profesionales que trabajan en el ámbito de la atención de las emergencias actúen de manera coordinada y que en los momentos críticos no tengan que desviar su atención a cometidos que no son de su competencia, es uno de los objetivos que persiguen las IV Jornadas de Gerencia de Riesgos de Emergencia que esta semana se viene celebrado en San Sebastián, organizado por el Ayuntamiento de la capital.
Bomberos de Gipuzkoa, guardias municipales de Donostialdea, miembros de Protección Civil y técnicos de emergencia asisten a las sesiones. «Pretendemos crear grupos de trabajo para que sepamos cuáles son los cometidos de unos y otros y en las urgencias sepamos cómo actúa cada uno, y no empecemos a trabajar juntos cuando nos encontremos en el lugar del suceso», afirma Josu García, miembro de la Guardia Municipal de Donostia y uno de los miembros del comité organizador.
García considera que el conocimiento de las funciones que deben desarrollar cada uno de los servicios es vital. «Cada colectivo debe saber cuál es su trabajo: que, por ejemplo, los bomberos no se tengan que preocupar de acotar una zona, que una vez han desalojado a las personas que corrían riesgo ya no se ocupen de ellas. Que conozcan que la Policía es la que debe ocuparse de la atención de los damnificados y la que debe coordinarse con los servicios de urgencia social a fin de que sean atendidos. Es decir, se trata de lograr que cada profesional no tenga que desviar su atención a otras áreas sino que permanezca centrado en lo que realmente tiene que hacer», afirma el responsable.
Josu García afirma que un trabajo coordinado puede salvar vidas. «Tanto la de los extraños como la de los participantes en la emergencia. Y además, se minimiza los daños y los gastos que se ocasionan. Si un bombero no se distrae de su labor, el incendio se extingue antes, se van a ocasionar menos daños. Y también se recuperará antes a los heridos».
Información a familiares
El trabajo coordinado posibilita también que se pueda disponer pronto de información respecto a las posibles víctimas, «porque no hay que olvidar que también hay que atender a los familiares. Si esto no gestiona de manera adecuada, esa postemergencia terminará por alterar la propia emergencia: se colapsarán las líneas del 092 y el 112 y si este canal de comunicación se cierra, igual alguien en situación de riesgo no lo puede comunicar».
El responsable de las jornadas reconoce que en los últimos años se ha constatado una mayor concienciación por parte de la población. «Se pudo comprobar con la ciclogénesis. La información que se facilitó, la constitución de las mesas de crisis, la manera en la que gestionó aquel episodio contribuyó a que no hubiera daños más graves. Es cierto que los efectos tampoco fueron de las dimensiones que se anunciaron pero seguro que se hubieran producido si no se hubiesen adoptado medidas. Hemos de generar una cultura de la prevención».
En la sesión de ayer se concedió a la DYA la 'Mención Patxi Sánchez', en honor al suboficial de los bomberos de Donostia fallecido. El premio fue recogido por José Luis Artola, presidente de DYA de manos de Josu García e Imanol Andonegi