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Artículos y Consejos sobre Educación Vial

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DERIVACIONES, PELIGROS DE LAS "EMBOLIAS" DE TRáFICO
Dr. Usparitza, 18-01-2005

No se puede frenar el impulso de la creciente motorización, que actúa en función del nivel de vida alcanzado y tras la cual se encuentra una industria de primera magnitud, ni se pueden rehacer las ciudades para adaptarlas a las exigencias del actual tráfico rodado y del previsible para el futuro.

Tampoco se pueden incrementar –al parecer y lamentablemente- el número y la capacidad de las vías con la celeridad deseada, al ritmo de las necesidades, fundamentalmente por falta de recursos económicos.

En definitiva, que en muchas redes viarias de nuestra geografía, se lentifica y se tapona el tráfico como consecuencia del número de vehículos circulante y de la insuficiente capacidad de las vías públicas para albergarlos.

AFECTACIÓN PSICOFÍSICA DEL AUTOMOVILISTA

Nos ha movido a plantear este creciente problema de tráfico de repercusiones insospechadas que cada vez se repite con mayor frecuencia –al ritmo del incremento del parque de vehículos, infinitamente desproporcionado con el de las vías, éstas muy en desventaja-, el de las derivaciones peligrosas de los atascamientos o embotellamientos originados por las razones expuestas, como por obras, defectuosa señalización de semáforos, averías de vehículos, accidentes, etc., circunstancias que al lentificar o inmovilizar la circulación por un tiempo que a veces se prolonga en minutos u horas, provoca en un número no despreciable de conductores un especial estado psicofísico que provoca reacciones en la conducta de los afectados.

Los expertos en estas y otras situaciones, han observado en cierto número de conductores, dependiendo de cada cual, ostensibles cambios en el ritmo cardíaco, en la tensión arterial y en el trazado electrocardiográfico.

TIEMPO PERDIDO

El volantista, ante una lentificación y con más razón aún, ante una “embolia” de tráfico que le inmovilizará durante un tiempo quizás considerable, tiempo que precisa disponer las más de las veces perentoriamente (obligados por la prisa), por sus necesidades o imposiciones laborales, profesionales o de otra índole, queda sometido a una especial tensión física, anímica y mental y en tal situación se incrementan considerablemente las probabilidades de que provoque situaciones peligrosas que pueden derivar en un accidente. En nuestros tiempos, el teléfono móvil alivia estas especiales situaciones de
largas esperas, para primero recibir información del motivo del atasco y después para informar a la familia, empresa, etc.

INTENTO DE RECUPERAR EL TIEMPO PERDIDO: PELIGROSIDADES

Alterado el físico y alterada asimismo la psiquis del conductor por el estado de ansiedad y “nerviosismo” apuntado –no pocas veces incrementado por la presencia influyente de los posibles ocupantes que presionan y hasta hostigan-, agudizado quizás porque es sabedor que su economía puede resentirse por el tiempo
perdido y por el combustible consumido y de que el vehículo esta “sufriendo” por los continuos arranques y paradas como por la defectuosa combustión, al quedar liberado de las forzadas ataduras de la inmovilización, impaciente, ansiosa y nerviosamente, realiza maniobras las más de las veces ilegales, como forzados adelantamientos, excesos de velocidad, anormal acercamiento a los vehículos que le preceden, semáforos no respetados, frenazos bruscos, etc., frecuentemente realizados sobre pavimento húmedo y hasta deslizante, todo ello creyendo recuperar un tiempo perdido, cuando realmente si acaso no ganara más que unos segundos a algún insignificante minuto o quizá lo perderá todo o lo que es peor y más lamentable, arrastrara a la desgracia a quien circulaba ajeno al problema del conductor que no supo controlar su deficitario y especial estado tensional físico, anímico y emocional, ante los crecientes problemas del tráfico.

En suma, que si queremos vivir la motorización por las carreteras inapropiadas para recibirla, habrá que sufrir grandes sacrificios y tratar de superar del mejor modo posible las situaciones de angustia y ansiedad derivadas de las “embolias” del tráfico.

NOTA.- Observaciones personales hechas entre los conductores “taponados” confirman los rigurosos y profundos estudios y las cuidadosas investigaciones hechas por los expertos, principal motivo que nos ha movido a exponer esta faceta derivada del cada vez más difícil tráfico de nuestros días.

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