Artículos y Consejos sobre Educación Vial
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EL NIñO EN EL TRáFICO
Dr. Usparitza, 18-01-2005
Que duda cabe que el niño juega un papel importante en el tráfico actual y que en el futuro ya adulto será quien marque la pauta de la conducta humana en la motorización y tráfico que es de prever discurrirá por cauces cada vez más difíciles y peligrosos.
FALTA DE EDUCACIÓN VIAL
La vida del niño de hoy esta seriamente comprometida en la circulación vial, por razón de que poco o nada hacemos por protegerle y salvaguardarle, entre otros, los padres y educadores. Los padres, porque además de nuestro reconocido desinterés y apatía por el problema, no estamos educados en el tráfico rodado por ser indisciplinados e irresponsables, al haber recibido las enseñanzas en edades excesivamente maduras y no precisamente desde la niñez. Los educadores, porque continúan haciendo la mayoría caso omiso de las disposiciones vigentes de la enseñanza de reglas generales de la circulación en los centros escolares. Esto quizá no comporte administrativamente mayor responsabilidad, pero la tiene y muy grave en cuanto a responsabilidad moral.
PANORAMA OSCURO E INCIERTO
La actual generación de conductores, se resiente seriamente de su actitud ante el tráfico, por haber nacido en época en la que no recibió enseñanzas, imprescindibles desde la niñez. Muy difícil su educación ya tardía como adulto, como no sea bajo el signo de la sanción y el castigo, dudosas en eficacia y solución y siempre lamentables.
EL conductor de nuestros días, no respeta al peatón, no respeta los pasos de peatones, ni los semáforos, ni las limitaciones de velocidad y otras prohibiciones obligadas para la normal convivencia y por añadidura, aparca como mejor le viene en gana provocando frecuentemente obstáculos y hasta peligrosidades.
Para el niño, que lo copia todo, especialmente lo malo, que el ejemplo es la “pieza maestra” de su educación, la escena y hecho tantas veces repetido de contemplar y asimilar la indisciplina e irresponsabilidad del conductor que comete muchas imprudencias y que cuando el conductor circula de viandante, cruza la calzada indebidamente, son hechos y circunstancias que deforman su mente, su ánimo y, en definitiva, su formación educacional en el tráfico.
Educando a los niños, preparándolos para afrontar con éxito los inconvenientes y peligros del tráfico, habremos protegido hoy sus preciosas vidas y, cara al futuro, habremos formado unos conductores y peatones responsables.
Así pues, tras ese niño viene el hombre. Una nueva generación formada para la complejidad del tráfico desde los primeros años, sería sin duda, una generación más cívica y, en definitiva, más protegida frente a los accidentes de tráfico.
Si ponemos en el presente todos la máxima voluntad y empeño en salvaguardar la vida de los niños, protegeremos igualmente en el futuro la vida de esos niños ya adultos habremos contribuido eficazmente a conseguir un tráfico mejor y más humano, meta que tanto ansiamos conseguir, pero mucho nos tememos que, tal y como se desenvuelven las circunstancias en la actualidad, no podremos alcanzar nunca.
He aquí las razones por las que contemplamos incierto y oscuro el futuro de tráfico; falta educación vial desde la infancia, agravado por el mal, por el pésimo ejemplo que damos actualmente los adultos a las futuras generaciones.
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