Artículos y Consejos sobre Educación Vial
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LA GESTANTE Y EL AUTOMOVIL
Dr. Usparitza, 18-01-2005
El estado especial de la conductora gestante requiere una atención preferente.
Sin duda, algunos de nuestros consejos y enseñanzas son comunes a la mujer en período de gestación manejando el volante o simplemente ocupante de un vehículo, pero no olvidemos que la embarazada al volante ocupa una situación con unos peligros, unos riesgos, los mayores de todos los demás lugares del vehículo y, que en general, en caso de accidente, son lesiones que por el hecho de estar embarazada pueden ser doblemente graves, exponiendo por añadidura la vida de un ser en formación.
Específicamente, la gestante al volante está expuesta a lesiones, muy propia de los conductores que podrían repercutir muy seriamente en su anatomía y fisiología. Y así ocurre que, en caso de accidente, es frecuente que se originen, bien por impacto directo, bien por mecanismo de explosión o de “rebote”, lesiones en las vísceras del abdomen y de los órganos torácicos. Existen otra serie de lesiones típicas, óseas y articulares de los conductores como las luxaciones de cadera con o sin lesiones del cótilo por golpe contra el salpicadero.
Son igualmente frecuentes las fracturas de la diáfisis del fémur y la de rótula de rodilla y platillos tibiales con su secuela de rigideces articulares. Todas esas lesiones y otras que iremos citando, obligan a un prolongado reposo absoluto, ciertamente perjudicial para su estado.
OTRAS FRACTURAS
Son frecuentes, asimismo, las fracturas del anillo pélvico con complicaciones urinarias. Todas estas lesiones descritas y otras no solamente pueden comprometer el curso del embarazo, sino que algunas de ellas, posteriormente, pueden originar un defecto, deformidad u obstáculo que obligue a practicar intervenciones laboriosas y ciertamente peligrosas.
LA MUJER GESTANTE CONDUCTORA
La segunda mitad del embarazo, es época en la que, por el volumen que adquiere el abdomen, las dificultades para la práctica de la conducción se acrecientan, y en caso de accidente las posibles repercusiones sobre el embarazo son especialmente peligrosas. Además, es esta época de la gestación, para cierto número de gestantes puede existir un riesgo claro de parto prematuro que habrá de evitarse a toda costa.
Independientemente, la madre gestante sometida a una situación especialmente emocional y afectiva provocada por su propio estado, corre el riesgo de sufrir en su psiquis, un desagradable impacto que puede repercutir desfavorablemente sobre ella y hasta en su feto, no ya en caso de accidentes sino que incluso el desequilibrio, la afectación, puede llegar solamente por la contingencia de una situación peligrosa en la conducción.
SE RECOMIENDA NO CONDUCIR
De todo lo expuesto se deduce claramente, que la gestante NO debe conducir por los peligros a que está expuesta y que a su vez expone a un nuevo ser que ansía poder ver la luz de esta nueva civilización, donde pronto, demasiado pronto, sus progenitores le situarán en el habitáculo de un vehículo, sometiéndole a unos nuevos riesgos: el tráfico de nuestra era.
LA MUJER GESTANTE, OCUPANTE DEL AUTOMOVIL
Nuestros consejos y recomendaciones para la mujer gestante ocupante de un vehículo son los siguientes:
Cuando no existan antecedentes de embarazos frustrados ni amenazas de abortos actuales, libres totalmente de dolores abdominales bajos o lumbo-sacros (riñones), la embarazada puede ser ocupante de un vehículo, recomendándole que se situe en el asiento posterior. Que el viaje –en el supuesto de que sea largo- lo realice en un vehículo con buena suspensión, a ser posible amplio, cómodo, a una velocidad moderada, salvando en lo posible las irregularidades del firme de la carretera, evitando frenazos bruscos, desplazamientos violentos y por supuesto, descansando cada 100 o 150 kilómetros.
COSEJO FINAL
Queda fuera de toda duda que la gestante con antecedentes abortivos o con síntomas de una posible amenaza de aborto NO deberá viajar en coche y, por supuesto, con mucha menos razón, conducir. Las vibraciones constantes, sacudidas y sobresaltos producidos por las irregularidades del pavimento y de una conducción poco cuidadosa son perfectos aliado del aborto.
Por supuesto que las posibles nauseas y vómitos, los “mareos”, síntomas todos muy propios de las embarazadas y otros más o menos habituales en ellas se recrudecerán, intensificarán o agravarán sin duda, con un viaje en coche, sobre todo, si el trayecto a recorrer es de cierta consideración.
Siempre recomendamos para la embarazada el ferrocarril y sobre todo el avión, para solucionar sus desplazamientos largos impuestos por necesidades ineludibles, aún cuando insistamos que, con prisa, no le aconsejamos nunca el viaje por carretera, ni en condiciones fisiológicas ni tocológicas normales.
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