Artículos y Consejos sobre Educación Vial
« volver
ESTA ES LA DYA (EL PORQUé SE CREó)
Dr. Usparitza, 18-01-2005
La Asociación de Ayuda en Carretera, DYA, nació el 1 de Enero de 1.966 –37 años-, por la necesidad de cubrir un gran vacío de orden asistencial, sanitario y social que existía en nuestra comunidad provincial, así como en el País Vasco y en gran parte del ámbito estatal.
Hasta el año 1.966, ni un solo accidentado era trasladado en ambulancia. Los traumatizados de la vía pública y las carreteras se encontraban invariablemente a merced de voluntariosos pero inexpertos testigos o supuestos colaboradores que, recogían a las víctimas manipulándolas de cualquier forma, introduciéndolas en el primer vehículo cuyo dueño se ofrecía a transportarla, situándola en el habitáculo en posiciones inverosímiles y trasladando a los heridos al primer centro asistencias a golpe de acelerador, claxon y pañuelo blanco, en numerosas ocasiones sin tan siquiera disponer de un acompañante que le sujetara y le prestara la menor asistencia, ni anímicamente.
ASISTENCIA CORRECTA
Aquel trato, aquella forma de manipular, movilizar, posicionar y trasladar a las víctimas de tráfico –muchas de ellas politraumatizadas –sería muy voluntariosa, pero no dejaba de ser, además de inhumana, torpe, ciega, precipitada y absolutamente rechazable, comprobándose en numerosos casos que estas actitudes, estas conductas, añadían daños a las víctimas, aún de mayor relevancia que los daños producidos por el propio accidente.
La DYA creó en Bizkaia el “Auxilio Sanitario e Carretera”, gracias a la donación de IMOSA Y FIRESTONE de dos ambulancias –la tercera sería de la Diputación-, iniciándose el servicio de los fines de semana con base en Boroa (Amorebieta-Etxano) y Muñatones (Somorrostro).
Gracias a los primeros médicos y a cuatro socorristas, José Luis Boraita (+), Juan Antonio Ipiña (+), José Luis Gallego de la Fuente y Martín Fernández, se inició el servicio, prestando la asistencia desde “in situ”, prosiguiendo en las ambulancias, depositando a las víctimas no en el primer centro asistencial, sino en aquellos centros hospitalarios donde se garantizaba una asistencia inmediata y completa.
FORMAR Y EDUCAR AL USUSARIO
Pero había una importante función que desarrollar paralelamente, contando con la valiosa colaboración de los medios de difusión, la de educar sanitariamente al público para que conociera la instauración del servicio y la importancia de recurrir a él, insistiéndole en que no podía seguir abandonando inhumanamente a su suerte a las víctimas de tráfico, convenciéndoles que la asistencia tenía que iniciarse desde el mismo lugar del accidente, dentro o fuera del vehículo y siendo ya atendidos por médicos, ayudantes técnico o socorristas, de una forma reglada, metódica, segura y efectiva.
INCOMPRENSIONES Y OBSTACULOS
La DYA prosiguió con ritmo creciente su evolución, ralentizada de algún modo por la penuria de recursos económicos, que junto con la del voluntariado han frenado de alguna manera la trayectoria de la entidad, que siempre tuvo a su favor la fuerza de la perseverancia de sus responsables, animados por numerosos
usuarios beneficiados y por los propios profesionales de la medicina, especialmente los del Hospital de Basurto, a los que la DYA siempre ha quedado reconocida.
Siempre tuvimos que vencer innumerables ignorancias, incomprensiones e inconvenientes –incluso en la actualidad- de organismos y entidades competentes, lo que ha supuesto el avanzar penosa y difícilmente para vencer los obstáculos encontrados. Además de encontrar esas dificultades, venimos sufriendo –agudizado en los últimos años-, la penuria del voluntariado al que sólo podemos ofrecer entrega y sacrificios a cambio de nada.
PENURIA DE VOLUNTARIADO
La juventud, alma y vida de la que se ha venido nutriendo la DYA en el curso de los años, ha evolucionado con los tiempos y ya en la actualidad, se orienta para ocupar sus horas de ocio en otros derroteros, a años luz de los postulados humanitarios de la DYA. A pesar de que una buena parte de la juventud adolece de falta de estímulos, de “aburrirse” muchos días y fines de semana, observamos que carece de valores humanos, que no entienden de practicar las más nobles esencias, los más bellos sentimientos del hombre en la amistad, en la ayuda y en la convivencia fraternal con generosidad y entrega.
LA SEGURIDAD VIAL
He aquí otra de las funciones que desarrolla la DYA desde su creación, ininterrumpidamente. No conocemos ninguna entidad privada que ejerza la amplia gama de actividades orientadas hacia la educación, la prevención y la seguridad vial. Actualmente se interviene hasta en 16 programas semanales de radio y televisión, habiéndose publicado y distribuido miles de eslogan, manuales, folletos, películas, vídeos, ambientadores, etc., todos orientados hacia la educación, formación y prevención vial.
LOS SOCIOS PROTECTORES
Podemos afirmar con certeza que la DYA no hubiera alcanzado jamás las cotas actuales de imagen, extensión y eficacia, sin la magnífica respuesta del pueblo de Bizkaia, que independientemente del estímulo y moral ilimitados que nos proporcionan, expresan su reconocimiento y colaboración, como SOCIOS-PROTECTORES.
LA EFECTIVIDAD
Los beneficios que viene aportando la DYA a la comunidad son incalculables, ¿cuántos sufrimientos, angustias, intervenciones quirúrgicas evitadas, días de hospitalización ahorrados, accidentes y secuelas abortadas y cuantas vidas salvadas?.
Lo nuestro es ayudar y auxiliar, educar y formar, prevenir e informar y curar en numerosos casos, además de aliviar frecuentemente y siempre consolando.
FUNCIONES Y RECURSOS
. TRANSPORTE SANITARIO DE URGENCIA a toda clase de accidentados y a quienes enferman súbitamente.
. EDUCACION, PREVENCION Y SEGURIDAD VIAL
. ATENCION PSICOLOGICA GRATUITA a los accidentados que lo precisan.
. “AYUDA SOCIAL” con 13 vehículos especialmente adaptados para transportar a la tercera edad y discapacitados.
. 750 socios activos que ejercen las distintas funciones.
. Miles de SOCIOS-PROTECTORES.
Nota Importante: Los gastos derivados de la ayuda psicológica y los de la “Ayuda Social” corren a cargo de la DYA, no recibiendo hasta la actualidad ninguna ayuda de organismos oficiales.
Para desarrollar toda esta ingente labor preventiva y asistencial, se precisan médicos, estudiantes de medicina, diplomados en enfermería, socorristas y conductores de ambulancia
« volver