Artículos y Consejos sobre Educación Vial
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EL RETORNO DEL CAZADOR
Dr. Usparitza, 18-01-2005
Existe un tipo de accidente de tráfico, cuya base originaria radica en la fatiga y el sueño; se trata del accidente que sufre el cazador, sobre todo, al regreso de su excursión cinegética.
En el cazador – conductor concurren a la hora del retorno, una serie de circunstancias que hacen de él víctima propiciatoria ideal para que se cebe la desgracia, precisamente porque su estado físico al volante, reúne las condiciones idóneas para que se produzca el accidente.
Conocemos por propia experiencia, que el cazador – conductor no descansa o lo hace deficientemente la noche previa a la cacería proyectada. Esa noche, transcurre con nerviosismo y ansiedad en el protagonista. Por añadidura, dispone de contadas horas de descanso porque habrá de iniciar la partida temprano y generalmente –sucede en los cazadores que residen en el norte que precisan amplio desplazamiento- , realizando un recorrido de decenas de kilómetros, distancia que a veces, tendrá que salvar en horas de tiempo.
AVENTURA CINEGÉTICA-.
El cazador, si tiene fortuna en el curso de su aventura cinegética, dispondrá de suficiente estímulo para continuar la brega durante horas. Si por el contrario, la suerte le es esquina, en su afán de alcanzar aquello por lo que ha suspirado, continuará andando e incorporando kilómetros a su morral. En definitiva, que en ambos casos – con éxito o sin él- , culmina la jornada habiendo realizado un gran esfuerzo físico, a veces excesivo para su edad, salud, etc...
ESFUERZO Y DESHIDRATACIONES.-
La deshidratación consecutiva a la sudoración y respiración derivado del esfuerzo muscular e hiperventilación, le obliga a ingerir copiosamente líquidos que nunca deberán contener alcohol y que es aconsejable puedan disponer, sin embargo, de sales minerales, etc... Cuando en el transcurso de la cacería media una comida, a veces duele ser inadecuada, desproporcionada y desacostumbrada, provocando un penitud gástrica con afectación cerebral, finalizando en sueño y fatiga, dotándole al cazador – conductor, de deficitarias condiciones físicas y anímicas para conducir, con lo que, si empuña el volante puede comprometer su vida, la de sus acompañantes y de los demás usuarios de la carretera.
SEGURIDADA AL VOLANTE.-
En las condiciones adversas descritas, el cazador – conductor, deberá ceder el volante a quien se encuentra libre de taras y deficiencias. Si los demás posibles ocupantes del vehículo se encuentran en similares condiciones o bien, no presentan garantías como conductores y conocedores del vehículo, deberá descansar para poder conciliar el sueño si lo padeciera, pero no con una “cabezadita” como aconsejan algunos, sino el tiempo necesario por muy dilatado que sea.
Las “cabezaditas” del cazador – conductor que le invade el sueño, como le puede ocurrir a cualquier otro conductor, no garantizan seguridades, por ser breves, forzadas y engañosas.
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