Artículos y Consejos sobre Educación Vial
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CONDUCCIóN DEFENSIVA
Dr. Usparitza, 18-01-2005
Muchos de los accidentes de tráfico achacables al fallo humano -principal causa de la siniestralidad-, tienen su origen en la distracción. A la distracción son achacables hasta un 30% de los siniestros, otro 25% lo sería para la velocidad inadecuada y asimismo, otro 25% para el alcohol. En siniestros concurrirían varios factores de los señalados.
Este alto porcentaje achacable a la distracción del 30% como causa de la siniestralidad, nos hace recordar los tiempos de los años 50, en que algunos medicos recomendaban a ciertos pacientes, psicoterapias como las de empuñar el volante de un vehículo para realizar un recorrido, precisamente para relajarse, para templar los nervios, para mitigar la ansiedad. Se trataba de los tiempos en que la circulación era reducida, los vehículos no desarrollaban las velocidades de ahora, ni nos agobiaba la prisa para todo y el escaso tráfico reinante, no requería los condicionamientos que ahora exige.
En la actualidad, el conducir un vehículo, requiere tener la mente ágil, despierta, para interpretar de manera correcta los diversos estímulos que nos llegan al cerebro, sobre todo por la vista, a veces de improviso y obligándonos a reaccionar adecuadamente y a tiempo, siendo capaz de coordinar la vista, el oído y los brazos y las piernas, para lo que es imprescindible que nuestro cerebro se encuentre en perfectas condiciones, diríamos óptimas, lo que no es posible cuando nos ataca el sueño, la enfermedad, el alcohol, las comidas copiosas o inadecuadas, las preocupaciones o cualquier otra motivación que pueda interferir en nuestra capacidad de conducir.
De ahí que nosotros mismos marquemos la pauta o directriz básica y fundamental de conducir en perfectas condiciones físicas y anímicas, recomendando hasta el hacerlo a la defensiva, pendientes permanentemente de lo que puedan hacer los demás usuarios.
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