Artículos y Consejos sobre Educación Vial
« volver
ACCIDENTES: MUERTE APARENTE Y REAL
Dr. Usparitza, 18-01-2005
Nos ha movido el exponer el problema de los primeros auxilios a los accidentados de tráfico que aparentemente fallecen súbitamente en la vía pública y en carretera, la circunstancia de tener conocimiento de cómo la gran mayoría de los accidentados en esta especial situación quedan en total desamparo, abandonados y olvidados en cuanto a la necesidad inmediata de aplicarles los primeros auxilios.
Lamentablemente, ante un caso de accidente de tráfico con víctimas aparentemente sin vida (no las que presentan ya lesiones o deformaciones incompatibles con la vida) sea dentro del propio vehículo o en su exterior o bien cuando se trata de peatones atropellados, los presuntos auxiliadores, generalmente obran con precipitación, pensando que ya nada puede hacerse al comprobar que no existe respiración alguna y no encontrar ningún signo de que la víscera cardiaca pueda estar funcionando y entonces, si caso, se limiten a cubrir a la o las víctimas con una manta o lo que en aquellos instantes pueda disponerse, cuando la realidad es muy distinta; la víctima muestra un cuadro de muerte aparente, de la cual podríamos sacarle, reanimándole si actuamos aplicando correctamente nuestros conocimientos, sobre todo, en lo que a maniobras de reanimación se refiere.
Existen pues casos de accidentados con problemas críticos de respiración, oxigenación y circulación que serían recuperables de obrar los auxiliadores con razonado criterio, con celeridad y con perseverancia.
Interrogamos ¿por qué existe una gran desproporción entre el número de supuestos ahogados en los que se intenta la reanimación –aún habiendo transcurrido no poco tiempo en rescatarlos—y el de los accidentados de tráfico –en los que muchos casos transcurre breve tiempo en presentarse los auxiliadores con conocimientos para actuar sobre las víctimas- en los que nada se hace por ellos?.
Resulta triste, trágico y lamentable, encontrarse con una persona aparentemente sin vida y por un absoluto desconocimiento de los auxilios que deben prestarse, presenciar impotentes como se va una vida, que tal vez podría recuperare. Lo propio que resulta triste y lamentable que cuando exista oportunidad de aplicar los conocimientos adquiridos deje de intentarse su aplicación.
Por todo ello, recomendamos el que los usuarios de las carreteras adquieran conocimientos en las técnicas elementales de primeros auxilios que, aplicados con celeridad y corrección, pueden salvar vidas y evitar así, que se cometan los errores que hemos señalado.
En caso de encontrarnos con los mencionados casos, nuestra actuación humanitaria de ayuda y auxilio ante un cuerpo inanimado, aparentemente sin vida, no nos mueva el hacer un juicio precipitado y erróneo. Intentemos la reanimación y ante lo irremediables nunca abandonemos a las víctimas.
Todo lo antes dicho cobra una particular transcendencia e importancias cuando sabemos que transcurre un lapso de tiempo –imposibles de precisar en cada caso- entre lo que es la muerte aparente, la muerte clínica y real, la auténtica.
« volver