AVISO, este sitio usa cookies y tecnologías similares. Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información
Este año 2017 ya hemos realizado
100249
ATENCIONES Y
TRASLADOS
    Euskara  Castellano  English   
Cooperación Internacional

El Departamento de Cooperación Internacional de la DYA (integrad en el registro del Gabinete de Crisis de las Naciones Unidas) está siempre preparado para actuar en caso de que suceda en cualquier parte del mundo un suceso que ponga en peligro la salud pública o haya causado daños estructurales.

Para ello, todos los miembros de este departamento tienen una formación multidisciplinar: primeros auxilios, rescate acuático y en estructuras colapsadas, derecho internacional...

Conocimiento que ya han sido puestos a prueba en numerosas situaciones:

 

 

Tifón de Filipinas 2013

Efectivos de la DYA con material sanitario dispuesto por Farmamundi formaron parte de tres misiones de ayuda humanitaria destinadas reforzar los dispositivos de atención sanitaria de aquel país tras el paso de tifón Haiyan/Yolanda.

Misión Uno: Puesta en marcha con el apoyo económico del Ayuntamiento de Bilbao que donó 35.000 euros y cofinanciada por las aportaciones de los socios de la propia DYA, esta primera misión estuvo compuesta por siete técnicos de emergencia sanitaria -especializados en apoyo logístico- de la DYA en Bizkaia.

Durante 10 días, este operativo especial realizó tanto labores logísticas (transporte y reparto de agua, alimentos y medicamentos, restablecimiento del tendido eléctrico, desescombro, reconstrucción), como sanitarias (atención médica primaria y urgente).

Misión Dos: Integrados en uno de los contingentes de ayuda internacional que la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo (AECID) desplazó a Filipinas, 4 efectivos de la DYA: un médico, una enfermera y dos técnicos de emergencia sanitaria especializados en apoyo logístico).

Su misión consistió principalmente reforzar los servicios del hospital de Tacloban (Leyte), que tenía bastante actividad en neonatos y pediatría, desempeñando funciones de coordinación hospitalaria, traslados secundarios y organizando equipos móviles de asistencia.

Misión Tres: El tercer operativo contó con la financiación de la ONG Farmamundi (25.000 euros) y se llevó a cabo conjuntamente con los miembros de DYA Filipinas: dos técnicos se desplazaron desde Bizkaia con los recursos económicos y materiales necesarios para llevar a cabo la misión y una vez en la zona de intervención se integraron en uno de los grupos de trabajo de DYA Filipinas.

Los objetivos de esta tercera misión de la que se beneficiaron directamente 39.136 personas de las islas de Santa Fé, Isla Bantayan, Cebú y Cadiz City fueron: (1) Fortalecimiento de la asistencia sanitaria primaria y urgente mediante la reposición de un ambulancia para atención extrahospitalaria y el suministro de material sanitario los ambulatorios municipales. (2) Reconstrucción de 30 viviendas unifamiliares y re-electrificación de la zona. (3) Provisión de material y herramienta de desescombro, reconstrucción y rehabilitación.

Subir

 

Terremoto Chile 2010

El sábado 27 de febrero de 2010 (a las 03:34:17 hora local (UTC-3)) tuvo lugar en Chile un terremoto que alcanzó una magnitud de 8,8 MW. El epicentro se ubicó en el Mar Chileno a 47,4 kilómetros de profundidad bajo la corteza terrestre y tuvo una duración de aproximadamente 2 minutos 45 segundos. Tras el mismo, se produjo un fuerte tsunami.

Este terremoto -que causó 521 fallecidos y destruyó cerca de 500.000 viviendas está considerado como el segundo más fuerte en la historia del país y uno de los cinco más fuertes registrados por la humanidad. Se calcula que el seismo chileno fue 31 veces más fuerte y liberó cerca de 178 veces más energía que el devastador terremoto de Haití ocurrido el mes anterior.

Para ayudar en la atención a los heridos, la DYA envió dos médicos y varias enfermeras en un grupo coordinado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Su misión era la de prestar labores sanitarias en la zona de Concepción.

A continuación reproducimos una entrevista que se realizó a uno de los componentes del equipo al finalizar su despliegue:

A su vuelta anoche, Wojtisiak, residente en Navarra desde los cinco años, aunque circunstancialmente trabaja ahora en la UCI del Hospital Clínico de Barcelona mientras realiza un máster, ha señalado que la experiencia les ha servido de nuevo para practicar una labor "que engancha".

Con experiencia en este tipo de operativos, el anterior tras el reciente terremoto en Haití, la enfermera ha reconocido que en esta ocasión se han encontrado en Chile con un país mucho más preparado para los terremotos, lo que ha causado muchos menos muertos que en otros sucesos de la misma magnitud, y también ha valorado la accesibilidad que para su trabajo ha supuesto el hablar el mismo idioma y compartir una cultura cercana a la de los damnificados.

Así, ha señalado que su labor se ha desarrollado en el municipio de Penco, a 14 kilómetros de Concepción, "una de las zonas más devastadas", pero en su caso no por el terremoto sino por las grandes olas que éste generó y que causó la mayoría de los muertos, de forma que aún se muestra "impresionada" al recordar haber visto "barcos alejados de la costa y coches subidos a campanarios".

"Es la tercera vez que salgo a una experiencia de este tipo y la impresión que tengo de Chile es la de un país con mucha actividad sísmica, pero están muy preparados. De hecho las construcciones han aguantado bastante bien. Es verdad que hay que reconstruir, que la gente no puede vivir en ellas porque están dañadas, pero no se han caído las casas", ha señalado.

Por ello, el número de muertos y heridos ha sido "muchísimo menor que en otras ocasiones", aunque no por ello su labor ha sido menor, con la atención a unas 500 personas en una semana, si bien en este caso centrada principalmente en las afecciones gastrointestinales causadas por la falta de agua potable.

"Hemos hecho sobre todo atención primaria", con apoyo a los medios sanitarios locales y, en el caso de los médicos, también valorando la necesidad de trasladar o no a algunos pacientes a hospitales, que "eran pocos y estaban lejos, por lo que había que hacer una valoración de si el caso se podía resolver en ambulatorios o en nuestro hospital de campaña, donde se liberaba a los hospitales para los pacientes que lo necesitaban".

Ha recordado además los numerosos movimientos de tierra que se registraron durante su estancia, tras los que acompañaban a los bomberos por si necesitaban atención médica en los rescates, todo ello al principio acompañados del ejército y policía por los numerosos saqueos que se producían en los primeros días tras el terremoto.

"La situación en una semana ha mejorado mucho, porque cuando llegamos había problemas de seguridad, íbamos escoltados por el ejército y carabineros, y había saqueos ya que todas las tiendas cerraron. Eso paralizó un poco el país, porque si hubiera seguido la normalidad no hubiera habido tanto saqueo", ha opinado.

En los últimos días antes de su vuelta la situación "fue normalizándose, la ayuda comenzó a llegar y los comercios a abrir", ha comentado.

También ha valorado la reacción de los chilenos a su presencia, ya que "han sido súper agradecidos. Ha sido increíble", ha resumido tras recordar cómo los vecinos de la zona les llevaban comida hecha por ellos, aunque ha insistido en que el idioma común y la cultura similar ha facilitado las cosas.

Por todo ello, ha reconocido su satisfacción tras una nueva experiencia en ayuda tras una catástrofe, ya que tras su tercer viaje de este tipo, "siempre vuelvo con la sensación de que recibes más de lo que das. Aunque suene cursi, es así, te queda esa sensación de que la gente te enseña más de la vida de lo que puedes imaginar".

Esto contrasta con el uso que se hace en la sociedad española y europea de la sanidad, ya que "aquí a veces vamos a médicos cuando no hace ninguna falta".

En todo caso, ha subrayado que se trata de una experiencia que "engancha, ya que nos compensa hacerlo pese a que los voluntarios dejan todo aquí, incluida familia y trabajo porque dejamos de cobrar cuando nos vamos. Hay riesgo, son países inseguros en cuanto a guerrillas o enfermedades que te puedas coger. Pero esto engancha y todos los que vamos, repetimos".

Subir

Terremoto Haití 2010

El 12 de enero de 2010, a las 16:53 h. local, Puerto Príncipe, capital de Haití, sufrió el peor terremoto registrado en la zona desde 1770. La magnitud del seísmo alcanzó los 7,0 grados, sufriendo réplicas de más de 5,0 grados en los días posteriores. Los efectos fueron devastadores. Las primeras estimaciones ya hablaban de 200.000 muertos y 250.000 personas heridas.

En los 17 días posteriores al terremoto, dos equipos sanitarios de DYA desplazados a la zona estuvieron realizando tareas de asistencia sanitaria. El primer convoy, compuesto por 3 médicos, 3 enfermeras y un logista, partió de la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid) el jueves 14 de enero.

Allí, en Puerto Príncipe, les aguardaba otro médico de DYA movilizado por la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo), que junto a otros miembros de esta institución y del SAMUR habían llegado un día antes para observar la zona y realizar una valoración de la situación. Las primeras horas fueron muy duras. El material sanitario no llegó hasta un par de días después, no había agua, las comunicaciones telefónicas eran prácticamente imposibles, el aeropuerto se abría sólo unas horas al día debido al colapso de aviones... El caos era absoluto en todos los sentidos, pero poco a poco pudo ponerse en marcha parte de uno de los hospitales de la ciudad.

El primer equipo sanitario fue relevado por un segundo convoy de voluntarios de DYA el viernes 22 de enero. Este segundo contingente estaba compuesto por 3 médicos, 4 DUEs y un técnico en logística. El segundo equipo pudo comprobar el importante cambio conseguido por sus predecesores en el Hospital de la Paz, después de que organizaran las distintas unidades asistenciales y se habilitaran parte de las estancias para devolverlo a la actividad habitual.

También pudo comprobar que, a medida que pasaban los días, las patologías que se atendían eran más normalizadas, tras una primera fase en la que las intervenciones de tipo traumatológico fueron las más habituales. Cabe señalar el extraordinario trabajo que se hizo en la unidad de pediatría, en la cual estuvieron implicadas todas las enfermeras de DYA desplazadas a Haití. Tras una semana de trabajo sin descanso, el segundo grupo llegó a casa el sábado 30 de enero.

La DYA sigue en Haití

Las aportaciones extraordinarias realizadas por los colaboradores y protectores de DYA (y por un gran número de ciudadanos anónimos que han querido colaborar de forma extraordinaria ante la desgracia, haciendo ingresos en nuestras cuentas) han sido entregadas a las hermanas de la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, con residencia en el propio Puerto Príncipe.

En primera persona

Asun Mateo es una de las enfermeras de DYA que ha estado en Haití a cargo de una unidad de pediatría: para ella lo peor ha sido ver la cantidad de niños que se han quedado sin familiares (niños que le han entregado multitud de dibujos en los que le dan las gracias por sus atenciones y cuidados).

“Una mañana -relata- teníamos a dos niños en la zona de curas, uno con una amputación y otro que no dejaba de llorar. Creíamos que al segundo le daban miedo las agujas, pero cuando el traductor le preguntó por qué lloraba, le dijo que no quería que a él también le cortaran una pierna”.

Aun así, el dolor se compensaba a menudo con una sonrisa, o con el agradecimiento de un padre. “Recuerdo que un día uno nos preguntó nuestros nombres, porque quería rezar por nosotros” nos confiesa.

Edurne Ollakindia, otra de las enfermeras del convoy de DYA, lo que más recuerda es su impotencia por los pocos recursos asistenciales que pudieron aportar: “Cuando llegamos a lo que quedaba del Hospital de La Paz había enfermos con heridas infectadas tirados por el suelo, cadáveres en los pasillos... la situación era caótica. El primer día tuvimos que operar con linternas tipo frontal y tras ver cómo se me moría una niña a consecuencia de sus heridas me derrumbé”. No obstante, le impresionó la actitud de los Haitianos a pesar de su gravedad: “Esperaban a que les atendieses, nadie se aglomeraba en las colas, y permanecían callados y en calma”.

Josune Lazkano, otra de las enfermeras de DYA en Haití, se trae la pena de lo mucho que aún queda por hacer: “Hemos estado una semana haciendo un trabajo puntual, y la gente te mira como si hubiésemos hecho algo grande. Y sí, hemos hecho algo necesario, pero sólo con eso Haití no se va a recuperar. Las heridas hay que seguir cuidándolas”.

Subir

Terremoto Perú 2007

La DYA envía el 20 de Agosto del 2007 un dispositivo de 7 personas a Peru ( dos de ellas del GER ). El dispositivo desplegado fue de 2 personas, un hospital de Campaña y material Logístico. Se atendió a miles de personas.

Terremoto Indonesia 2006

El 27 de Mayo de 2006, un terremoto de gran intensidad sacudió el área centro sur de la isla de Java afectando a grandes ciudades como Yogjarkarta y Klaten así como grandes áreas de los distritos y subdistritos de Banjul y Wedi.

Fuimos requeridos por la AECI el martes día 30 y un equipo de DYA compuesto por 6 personas ( 2 médicos, 1 enfermera, 2 técnicos en emergencias y 1 logista ) se desplaza allí para atender víctimas.

El contingente se instaló en la población de Pasung, provincia de Klaten, a 40 km de Yogyakarta.

En torno a las 14 horas del día 3 llegamos al lugar previsto por las autoridades para el despliegue. Allí acude la población de la zona para recibir todo tipo de ayuda. Se ha instalado una escuela en tiendas de campaña.

Como complicaciones de la misión destacan el terrible calor (45ºC) y humedad (95%) que hemos sufrido; tres importantes réplicas del terremoto y la proximidad del volcán Merapi que entró en erupción el día 9 arrojando gran cantidad de lava y gases.

La misión española atendió a 912 pacientes. Se realizaron 20 intervenciones bajo anestesia general, destacando la estabilización por agujas de una fractura -luxación de tobillo.

Tras 10 días de servicio ininterrumpido, la misión DYA junto al resto de instituciones y el personal de AECI inicia el regreso a España llegando a Madrid el día 14 de Junio de 2006 sin incidencias destacables.

Subir

Tifón de Filipinas 2006

El día 03 de DICIEMBRE de 2006, la DYA recibe la solicitud de la Agencia Española de Cooperación Internacional para acudir como operativo de ayuda humanitaria de emergencia hasta la provincia de Albay (Filipinas), concretamente a la ciudad de Legazpi y Guinobatan.

El motivo de la asistencia humanitaria es la atención de múltiples víctimas y refugiados tras el paso del tifón Durian ( fuerza V ) y el deslave posterior del volcán Mayón, dejando sin hogas y sepultando bajo la ceniza a miles de personas.

La misión DYA constaba de 2 médico ( 1 cirujano y 1 anestesista ) y 3 técnicos-logistas, además de 1 técnico en tratamiento de aguas de SETA. El operativo estuvo coordinado por la responsable del área de emergencias de AECI.

Durante la misión, que duró hasta el día 19 de Diciembre, se instaló el Hospital de campaña de DYA en la ciudad de Guinobatan, y se atendieron a más de 600 personas.

Entre las asistencias destacaron las enfermedades por ingesta de aguas en malas condiciones, los problemas respiratorios, además de lesiones traumatólógicas e infecciosas. Se realizaron un total de 19 intervenciones quirúrgicas bajo anestesia general en el Hospital de campaña y 7 traslados en ambulancia hasta los hospitales de la zona, 3 de ellos asistidos por personal de DYA.

Entre las incidencias más destacables nos encontramos la evacuación del campamento por el paso de un nuevo tifón, la caida de varias carreteras y el desvío de los traslados en ambulancia por la selva...

La colaboración con las autoridades sanitarias locales fue excelente, expresado en el agradecimiento del Gobernador de la Provinicia de Albay dio a la AECI y a DYA en el acto de donación del material sanitario fungible y de la planta potabilizadora de agua al final de la misión.

Subir

Terremoto Pakistán 2005

El lunes, 10 de Octubre, un equipo sanitario formado por 2 médicos, 2 enfermeras y 6 técnicos ( uno de ellos responsable del contingente ), con 2 hospitales de campaña completos y un despliegue logísitico para dar autonomía a la misión durante 15 días.

También forman parte del contingente 9 miembros del SUMMA-112, 3 miembros del SEM de Barcelona, 9 bomberos con perros de rescate y 11 miembros del SAMUR-PC del Ayuntamiento de Madrid, además de un coordinador y responsable de expedición de AECI.

El dispositivo se instaló los Puestos Médicos Avanzados en la base militar de la ciudad de Arja, situada al sur de Cachemira. Esta localidad se encuentra próxima a tres valles que aún no habían recibido ningún tipo de ayuda. Desde Islamabad parte del equipo se desplazó en autobús, para lo que necesitó 19 horas de viaje para cubrir algo más de 150 km, debido al mal estado de las carreteras y la necesidad de un relevo en la escolta militar que acompañaba al convoy.

El 22 de Octubre este primer equipo es reemplazado por otra unidad que contiuó la labor humanitaria desarrollada en esa zona. El equipo continuó trabajando en la zona hasta el día 2 de Noviembre de 2005. Se realizaron más de 3000 atenciones, 19 intervenciones quirúrgicas con anestesia general, 45 traslados en ambulancia, 3 traslados en helicóptero,...

Subir

Terremoto de Irán 2004

Los ojos del terremoto - Redactado por MIKEL AYESTARAN (El diario Vasco)

Espera. Las familias viven en tiendas de campaña ante sus hogares destrozados. Muerte. Jalil Shaninaki ingresó con vida en urgencias tras permanecer trece días bajo los escombros. Falleció días después a causa de un infarto. Polvo. Las colas de gente con mascarilla eran habituales ante el hospital de campaña. Heridas. Los trabajos de desescombro han provocado numerosos heridos. El pasado día 8 un hombre que respondía al nombre de Jalil Shaninaki, de 57 años de edad, fue ingresado en el área de Urgencias del hospital Jomeini de Bam. Se encontraba en un estado de inanición y deshidratación extrema y, según los que le transportaban en camilla, había sido rescatado de entre los escombros después de trece días sepultado. Los médicos españoles que en esos momentos estaban de guardia no podían creérselo y trataban de buscar explicaciones lógicas. Trece días sin agua ni comida son demasiados. Los medios de comunicación locales sí se lo creían: «Un milagro de Alá». El hombre fue enviado al hospital ucraniano donde días después falleció por un infarto. Fin del milagro.

Esta supervivencia prodigiosa fue la que reveló al mundo que Bam seguía existiendo dos semanas después del terremoto. El día de Reyes caducó el visado de los últimos periodistas en la zona y desde entonces pocas han sido las noticias desde este rincón del sudeste iraní. Sólo las visitas relámpago de políticos como Ana Palacio o Javier Solana y el llamamiento conjunto de la ONU y la Federación Internacional de Cruz Roja y Media Luna Roja consiguieron trascender en los medios occidentales. El Gobierno iraní controla la zona con mano de hierro y sólo los periodistas más afines a los ayatolás tienen libre acceso a la zona.

Juan Bartolomé ha sido el responsable de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) en Bam. Este burgalés de 67 años y con amplia experiencia en misiones humanitarias tenía claro su objetivo desde el primer día. «Había que estar en el cogollo, allí donde más falta hace. ¿Qué mejor que convertirnos en el servicio de urgencias del hospital?». Dicho y hecho. Con un equipo sanitario inicial de diez miembros, esta misión de la AECI, en colaboración con DYA, Sercam- Summa 112 y Bomberos de la Generalitat de Catalunya, plantó su PMA (Puesto Médico Avanzado) sobre las ruinas del antiguo hospital Jomeini y atendió a más de 2.000 supervivientes durante los quince días que duró su misión.

Quince duras jornadas. Turnos de 24 horas. Comida de lata. Durmiendo todos juntos en un hotel de campaña . Con la tierra retorciéndose aún bajo sus pies y sorprendiendo con frecuentes réplicas. Durante el día, calor y sudores bajo el plástico del PMA. Frío por la noche. Olor a descomposición al atardecer, cuando se levantaba un poco de viento. Y sobre todo, dolor. El dolor e impotencia de atender dramas humanos. Cada paciente tenía detrás la muerte de familiares y amigos. La psicología y las palabras de cariño resultaron, sobre todo los últimos días, la mejor medicina para los supervivientes. Y el equipo sanitario español terminó siendo algo más que un hospital. Ellos eran el grupo de «los españoles que hablan farsi». Apodo ganado a pulso por sus intentos de comunicarse con la gente en la lengua local. Y también por el grado de implicación de los intérpretes, que acabaron siendo auténticos psicólogos. Ayuda sanitaria, sí, pero con una humanidad que caló muy dentro de los damnificados.

Un cementerio

Bam es ahora un enorme campamento asentado sobre escombros. Piedras, tierra y polvo que esconden aún miles de cadáveres. Entre los montículos, tiendas de campaña de la Media Luna Roja. Cada vez menos, ya que el plan del Gobierno para empezar la reconstrucción es sacar a todos los vecinos del núcleo urbano y concentrarlos en campos. El hospital Jomeini está en ruinas. Sólo el edificio del laboratorio permanece en pie. La Escuela de Enfermería que se levantaba al lado tampoco aguantó el temblor del 26 de diciembre. A las 5,26 de la mañana se vino abajo acabando con la vida de ochenta enfermeras.

«Cuando llegamos esto no era más que un aparcamiento improvisado para la Policía y estaba todo lleno de escombros. Sin tomar casi ni las medidas de las tiendas para ver si entraban, a ojo, optamos por quedarnos aquí y plantamos dos. Una sería la consulta y la otra nuestro hotel en Bam. Más adelante instalamos también un almacén y una nueva tienda para consultas que es la que hoy mismo sigue operativa. Había que empezar a trabajar cuanto antes», recuerda Juan Bartolomé. El comienzo no fue fácil. Tras un largo viaje en un Hércules de las Fuerzas Armadas, hubo que buscar el emplazamiento del campamento, descargar el material, montar las tiendas Todos haciendo de todo sin prestar atención a los galones o a los uniformes de las entidades que les habían enviado. Un equipo.

Médicos, enfermeros, técnicos e intérpretes fueron los responsables del área de Urgencias. Aunque el lenguaje de la medicina es internacional, el farsi era una barrera para poder hacer diagnósticos y recomendar tratamientos. El inglés tampoco está muy extendido en la región. Así que el trabajo de los intérpretes era fundamental. La AECI contó con cuatro iraníes que hablaban un perfecto español. El shock para estos civiles fue mayor, si es posible, que para los españoles allí presentes. Entendían a los pacientes, comprendían su dolor y la información les llegaba sin filtros. Los primeros días tras un desastre de este tipo lo más común son las diarreas, deshidrataciones, el cuidado de las heridas que en un primer momento se trataron con rapidez y no cicatrizan bien Con el paso de las jornadas cada vez se tratan más todalgias, según los expertos. Cuando la gente es consciente del desastre, le empieza a doler todo. La oreja, la garganta, el dedo del pie y, sobre todo, el alma.

Frente a la muerte

Este dolor se ve en los ojos. Son unas miradas perdidas, vagas, que no tienen nada en qué fijarse porque han visto frente a frente a la muerte, ¿qué visión puede ser más impactante?

Los intérpretes traducen entonces los dramas a los doctores. «Este señor dice que si tiene usted una inyección. Ha perdido a su mujer y a sus tres hijas y no quiere seguir viviendo. ¿puede usted darle una inyección y matarle?» «Es la vecina, su madre murió y su padre está ingresado en un hospital de Teherán. Dice que la niña no habla desde el día del terremoto. Llora y llora. No dice una palabra». «Al señor le duele la cabeza y se mea en la cama como cuando era niño». «No come nada y le dan frecuentes ataques de nervios». «Esta niña quiere que le escriban una carta porque quiere libertad. Su madre murió en el terremoto y sus tres hermanos no le dejan ahora salir de la tienda de campaña donde viven si no es con ellos. No puede ir ni a hacer la compra y no aguanta más esta situación. Ayuda, por favor». ¿Qué medicina hay para estos males? ¿Qué centro de urgencias está preparado para esta avalancha de tragedias?

España ha destinado hasta el momento cuatro millones de dólares para ayuda humanitaria. Con ese dinero se ha cubierto la llamada fase de emergencia. Bam se encuentra inmersa ahora en la fase de rehabilitación y reconstrucción, y la ayuda prevista por parte de las instituciones españolas asciende a 20 millones de dólares. Esta cantidad, según reveló la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, será un donativo por medio de créditos FAD (Fondos de Ayuda al Desarrollo) y no se hará efectiva hasta que el Gobierno iraní concrete en qué la va a invertir.

En la zona de urgencias donde trabajaron DYA, Summa 112 y Bomberos de la Generalitat de Catalunya queda ahora uno de los dos puestos médicos avanzados. Se trata de una gran tienda nueva de 38 metros cuadrados. Los deseos del coordinador de la AECI en la zona, Juan Bartolomé, sobre el destino de la ayuda son claros, «durante más de dos semanas hemos trabajado sin descanso y nos hemos hecho un hueco en el corazón de esta gente. Me gustaría que el Ejecutivo iraní pensase en esos veinte millones de dólares como cantidad para reconstruir el hospital Jomeini y la Escuela de Enfermería. Sería una forma efectiva de unir para siempre a los dos países». Oxígeno. Los niños sufren deshidratación e irritaciones de garganta por culpa del polvo que tragan. Esta madre sujeta una mascarilla de oxígeno a su pequeño en el puesto médico avanzado. Vida. Mahdi Rahmatabadi nació el día 12 de enero y pesó tres kilogramos. Alegría en medio del drama.

Subir

Página oficial de la DYA